La filosofía es el arte de construir significados con el pensamiento

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Rembrandt, Filósofo meditando

lunes, 27 de octubre de 2008

La genealogía de la moral

TRATADO SEGUNDO
Culpa, mala conciencia y similares

En este segundo tratado, Nietzsche comienza hablando de la capacidad de olvido, que es una fuerza activa y positiva, y no meramente inercial, como se cree. "Sin capacidad de olvido no puede haber ninguna felicidad , ninguna jovialidad, ninguna esperanza, ningún orgullo, ningún presente." Sin embargo, en ocasiones es necesario recordar: cuando se hacen promesas; y por ello es necesario crear una memoria, pero ¿cómo crearle una memoria a este hombre? no puede hacerse sin causar daño alguno, porque "para que algo permanezca en la memoria se lo graba a fuego; sólo lo que no cesa de doler permanece en la memoria". De aquí el martirio, los sacrificios, las mutilaciones, etc. Sólo así la humanidad ha logrado la victoria contra la capacidad de olvido y mantener presentes, unas cuantas exigencias primitivas de la convivencia social. Así se acaba por retener en la memoria "cinco o seis no quiero, respecto a los cuales ha dado uno su promesa con el fin de vivir entre las ventajas de la sociedad". Para esto el hombre tuvo que volverse calculable, regular, necesario, esto con la ayuda de la "eticidad de la costumbre" y de la camisa de fuerza social. Y a esa memoria, a ese sentimiento de disponer del futuro, el hombre lo llama su conciencia.

Ahora, ¿Cómo vino al mundo la conciencia de la culpa, toda la mala conciencia? Para esto es necesario, recurrir nuevamente, a la genealogía, remontándose a los tiempos prehistóricos. Se puede decir que la mala conciencia viene de la culpa (Schuld). Pero la culpa no es nada que tenga que ver con la responsabilidad moral, sino que es tener deudas (Shulden), esto es, con un acreedor, en razón de la relación entre un acreedor y un deudor, "entre compradores y vendedores", es en estas relaciones donde se dan las promesas. Cuando el acreedor es la sociedad, y el que contrae la deuda, es decir, el que comete la culpa, viola sus compromisos con aquella, olvidándose de lo prometido, entonces la sociedad descarga sobre él sus golpes más crueles, "la comunidad, el acreedor engañado se hará pagar lo mejor que pueda". El hombre está, pues, preso de la sociedad, y al no poder desahogar sus instintos hacia afuera, los descarga hacia dentro; así se forma la interioridad humana, y en consecuencia, la "mala conciencia". Pero ¿cómo ha sucedido esto? En la medida en que en que el desahogo hacia afuera fue quedando inhibido. Aquellos instintos de enemistad, crueldad, agresión, etc. se volvieron contra el hombre mismo, poseedor de tales instintos. "El hombre que falto de enemigos, y resistencias exteriores, encajonado en una opresora estrechez y regularidad de las costumbres, se desgarraba, se perseguía, se mordía, roía, se sobresaltaba [...] tuvo que crearse a base de sí mismo una aventura, una cámara de suplicios, una selva insegura y peligrosa -este loco, este prisionero añorante y desesperado fue el inventor de la mala conciencia"... y el hombre empezó a sufrir por sí mismo. Por eso, "la mala conciencia es la profunda dolencia a que tenía que sucumbir el hombre bajo la presión de aquella modificación, la más radical de todas las experimentadas por él, -de aquella modificación que se dio cuando el hombre se encontró definitivamente encerrado en el sortilegio de la sociedad y de la paz".
También Nietzsche considera que los dioses deben su origen a este sentimiento de deuda, de culpa. Y es que los hombres primitivos se sentían deudores de sus antepasados, y por ello tenían que ofrecerles sacrificios. Se trata de un temor al antepasado y a su poder. Y cuando más poder de los antepasados, mayor deuda... y así el antepasado acaba necesariamente por ser transfigurado en un dios. Y estos dioses, a su vez llegan a su máxima altura en la consideración del Dios único y omnipotente. Así el Dios cristiano ha sido la manifestación del maximum del sentimiento de culpa. Por esto, el ateísmo es una "segunda inocencia", no hay deudas con los dioses.
Niezsche confía en que ha de llegar un hombre redentor: "Ese vencedor de Dios, alguna vez tiene que llegar".

Bibliografía
Niezsche, Friedrich, La genealogía de la moral, [edición digital, por ediciones la cueva], [cuarta reimpresión], México, Alianza, 1994, pp. 18-35

2 comentarios:

Vicman López dijo...

me parece muy interesante lo que expone Nietzsche, no me habia puesto a pensar en el olvido como una capacidad, aunque creo que finalmente es necesaria tambien la capacidad de memoria. Porque si no recuerdas lo que has hecho, lo que has vivido, ¿qué sentido tendría entonces vivir?¿realmente seriamos conscientes de ello?

Vicman López dijo...

Bueno, y en cuanto a la conciencia, el hombre al empezar a desarrollarse en un ambiente social, se crea tambien la conciencia del bien y del mal porque finalmente nuestros actos tambien afectan al otro, por lo que creo que no podriamos vivir actualmente con la anulacion del sentimiento de culpa.