La filosofía es el arte de construir significados con el pensamiento

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Rembrandt, Filósofo meditando

miércoles, 27 de febrero de 2008

La atención y el juicio III

Merleau Ponty

Merleau-Ponty plantea y delimita el concepto adecuado de percepción y hace más radical la crítica al empirismo y al intelectualismo. Hay que destacar que cuando trata del intelectualismo, se refiere especialmente a la filosofía post-cartesiana, pero su crítica quiere alcanzar también a cualquier filosofía del ser.

El concepto de atención pone de manifiesto la incapacidad del empirismo e intelectualismo de expresar cómo constituye su objeto la conciencia perceptiva. Para el empirismo, la atención es la función que revela las sensaciones que ya están antes de la percepción, como un proyector ilumina los objetos ya preexistentes en la sombra se trata de una atención desvinculada de la conciencia.

El intelectualismo parte de la idea contraria: la atención explica el objeto que posee ya una estructura inteligible. Las dos formas de entender la atención no captan la conciencia "en acto de aprender", no toman en cuenta la ambigüedad de una atención que está en parte "vacía" y en parte determinada. En el fondo, Merleau-Ponty trata de explicar el fenómeno de la atención según la experiencia "fenomenológica", que no admite una realidad en sí a la que se "atiende".

La psicología, al estudiar la atención, sigue diciendo Merleau-Ponty, demostraría que ésta supone una cierta creación por parte del sujeto, una transformación del "campo mental", una nueva manera de estar presente la conciencia ante sus objetos.

Concluye el autor, que la atención supone una actividad de la conciencia, puesto que, una vez delimitado el campo perceptivo, la conciencia constituye un objeto nuevo que antes aparecía como un horizonte indeterminado. Sin embargo, la atención no es realmente una explicación causal de la percepción, o un factor determinante de la misma, como suponen el empirismo y el intelectualismo; lo que hace más bien es poner de manifiesto la íntima relación del sujeto con el objeto conocido. Merleau-Ponty quiere defender el carácter originario de la percepción y no explicar la percepción en base a la atención.

Respecto al juicio, Merleau-Ponty señala cómo la noción de juicio, considerada como factor determinante de la percepción, sólo cabe en una concepción del mundo objetivo en la que el juicio sería la "interpretación" de los signos que la sensibilidad nos proporciona. La percepción se entendería como una construcción y seguiría sin revelarnos su funcionamiento propio.

La percepción no es un juicio; hay que establecer la diferencia entre "ver" y "creer que uno ve", porque si aceptamos que la percepción es un juicio, también la ilusión lo sería: "... percibir en el sentido pleno de la palabra, que lo opone a imaginar, no es juzgar, es captar un sentido inmanente en lo sensible, anteriormente a todo juicio". El juicio no explica la percepción verdadera o falsa más que si se guía por la organización espontánea y la configuración particular de los fenómenos.

Merleau-Ponty no niega las relaciones que el entendimiento pueda conocer en los objetos, sino que tales relaciones se construyen por medio de una "inspección del espíritu", como afirma el intelectualismo. Es en la percepción misma donde estas relaciones se vinculan y adquieren un sentido, es la percepción la que hace que tengan un sentido. Según Merleau-Ponty la relación del hombre con el mundo es intencional, de la conciencia: "...es que soy una conciencia, un ser singular que no reside en ninguna parte y puede hacerse presente en todas partes intencionalmente" .

Ciertamente la percepción no se reduce a una construcción o a una impresión. La percepción es una aprehensión, es la captación de un objeto unificado. Tal aprehensión, aunque se realiza de una manera inmediata supone un proceso intelectual en el que la experiencia se hace inteligible y que requiere la intervención de todas las facultades del sujeto a la vez, ordenadas y organizadas por el entendimiento. Ponty tiene como punto de partida la percepción, la conciencia intencional rechaza esta posibilidad de explicar la percepción que parte de la experiencia efectiva en la que el ente se nos manifiesta como algo que es mediante unas cualidades sensibles que despiertan en el sujeto el afán de saber qué es aquello que indudablemente es. Es el ser el que determina a la conciencia y fundamenta el acto mismo de conocer, puesto que sin el ser, sin la realidad del mundo no hay conciencia, ni intencionalidad de la conciencia. Más que una intencionalidad de la conciencia, que hace que las cosas tengan un sentido para el sujeto que las conoce, lo que sucede es que la forma de las cosas está presente de modo intencional en la potencia cognoscitiva del sujeto, y esto es la esencia del acto de conocer.

Merleau-Ponty quiere partir de la percepción efectiva, anterior a un análisis intelectual, en la que el objeto sensible está unido a la significación, en la que aún no hemos diferenciado lo que es objeto de lo que es sentido; se trata de alcanzar la vida perceptiva.

Como más adelante se verá, esta percepción efectiva la entiende Merleau-Ponty de un modo físico, corporal, como una contigüidad con el objeto; de ahí que considere el análisis intelectual como un elemento ajeno a la percepción, como una elaboración posterior al fenómeno perceptivo y no como un elemento constitutivo del mismo.

No se puede, según Merleau-Ponty, partir del ser y la verdad, sino que hay que "instalarse en la plena verdad" mediante la percepción, que es, en sentido amplio, el acto por el cual se conocen existencias. El atractivo de la fenomenología está en que rechaza las explicaciones dogmáticas "claras y distintas" del empirismo y del racionalismo clásicos; pero no accede a una perspectiva metafísica (estudio de naturalezas, causas, etc.). Afina, sí, en el estudio de la percepción —en este caso concreto, poniendo de relieve la unidad del conocer sensible—, mas la interpretación de fondo no es realista: el mundo es en y para el hombre existencial, en su cambiante situación histórica.

2 comentarios:

Ricardo Acevedo dijo...

Comparto con Merlau-Ponty, su critca al empirismo y al racionalismo, ni la experiencia ni sola razón, pueden ser determinates absolutos en el proceso del conocimiento, existen otros elementos que nos permiten conocer, incluso lo que no se presenta de manera inmediata a nuestra percepción.

José Santos dijo...

Me parece interezante su postura un tanto mediatica ente el empirismo y el racionalismo, los cuales de una o de otra forma han adquirido cierto grado de equivocación por su grado de exageración, uno por hacer un lado la experiencia y el otro por el contrario a la razón.