La esencia de este ente está en su “ser relativamente a”. El “que es” (essentia) de este ente, hasta donde pueda hablarse de él, tiene que concebirse partiendo de su ser (existentia). Existentia quiere decir ontológicamente “ser ante los ojos”, una forma de ser que por esencia no conviene al ente del carácter del ser ahí. La esencia del ser ahí esta en su existencia. Todo “ser tal” de este ente es primariamente “ser”.
La cotidianidad es un modo del ser del “ser ahí” también cuando y justo cuando el “ser ahí” se mueve dentro de una cultura altamente desarrollada y diferenciada.
Es forzoso que estas determinaciones del ser del “ser ahí” se vean y se comprendan a priori sobre la base de aquella estructura del ser del “ser ahí” que llamamos “ser en el mundo”. La forma misma de la expresión indica ya un fenómeno dotado de unidad.
1.- El “en el mundo”, brota el cometido de preguntar por la estructura ontológica del mundo.
2.- El ente que es en cada caso en el modo del “ser en el mundo”. Se trata de determinar fenológicamente quién es el ser ahí en el modo de la cotidianidad.
3.- El “ser en” como tal, se trata de poner en manifiesto la constitución ontológica del “en”.
Ser en, se trata de la forma de ser de un ente que es en otro como el agua en el vaso, el vestido en el armario. Mentamos con el “en” la recíproca relación de ser de dos entes extendidos en el espacio, por respecto a su lugar en este espacio. Esta relación es susceptible de ampliación, por ejemplo, el banco está en el aula, el aula está en
Ser en, mienta, una estructura del ser del “ser ahí” y es un “existenciario”. “Ser en” es la expresión existenciaria formal del ser del “ser ahí”, que tiene la esencial estructura del “ser en el mundo”.
El ser ahí tiene un peculiar “ser en el espacio”, pero que solo es posible de su parte sobre la base del “ser en el mundo” en general. Únicamente la comprensión de “ser en el mundo” como estructura esencial del “ser ahí” hace posible el penetrar con la vista la espacialidad existenciaria del “ser ahí”.
Si el “ser en el mundo” es una estructura fundamental del “ser ahí” en que éste se mueve no pura y simplemente, sino preferentemente en el modo de la cotidianidad, entonces está estructura ha de ser siempre ya experimentada ónticamente. El indicio es el aún hoy usual partir del conocimiento como una relación entre un sujeto y un objeto, que encierra en sí tanta verdad como vacuidad. Más sujeto y objeto no coinciden con “ser ahí” y mundo. Como sale el sujeto cognoscente de su esfera interior para entrar en otra ajena y exterior, como puede el conocimiento tener un objeto, como habrá de concebir el objeto a fin de que a la postre lo conozca el sujeto sin necesidad de correr el riesgo de saltar a otra esfera.
La mundanidad en el mundo.
1.- Mundo se emplea como concepto óptico y entonces significa la totalidad de los entes que pueden ser “ante los ojos” dentro del mundo.
2.- Mundo puede ser el nombre de toda la región que abarque una multiplicidad de entes, por ejemplo el mundo matemático.
3.- Mundo como aquello en que un ser ahí fáctico, en cuanto es este “ser ahí”, “vive”. Por ejemplo el mundo “público” del “nosotros”.
4.- Mundo designa el concepto ontológico-existenciario de la mundanidad. La mundanidad misma es susceptible de modificarse en los respectivos todos estructurales de distintos “mundos”, pero encierra así el a priori de la mundanidad en general.
El mundo inmediato del ser ahí cotidiano es el mundo circundante. La mundanidad del mundo circundante la buscamos a través de una exégesis ontológica de los entes intra-circunmundanos que hacen frente inmediatamente. La expresión “mundo circundante” contiene en el circundante una alusión a cierta espacialidad. La circundancia que es constitutiva del mundo circundante, no tiene empero, un sentido primariamente espacial. El carácter espacial indisputablemente inherente a un mundo circundante sólo es, aclarable partiendo de la estructura de mundanidad.
El mundo no es él mismo un ente intramundano, y sin embargo determina los entes intramundanos hasta el punto de que éstos sólo pueden hacer frente, y los entes descubiertos mostrarse en su ser, en la medida en que hay “mundo”.
Lo “a la mano” hace frente dentro del mundo. El ser de estos entes, “el ser a la mano”, se halla según esto, en alguna relación ontológica con el mundo y la mundanita. El mundo es en todo lo “a la mano” siempre “ya ahí”. El mundo es descubierto, atemáticamente, con todo lo que hace frente. Pero también puede destellar en ciertos modos del “andar” en el mundo circundante. El mundo es aquello desde lo cual es “a la mano” lo “a la mano”. La constitución de lo útil de lo “a la mano” era una constitución de referencia. Como referencias determinadas nombramos el “servir para”, el “ser perjudicial”, el “ser empleable”, etc. El “para qué” de un “servir para” y en el “en qué” de un ser empleable diseñan en cada caso la posible concreción de la referencia. El ente es descubierto en cuanto que, como este ente que él es, es referido a algo. Uno se “conforma con” él “en algo”.
5 comentarios:
Luis Alberto.
Pienso que la postura de autor con respecto a la existencia del ser ahi en relación a lo cotidiano, es decir, a lo temporal, presenta una de las categorias o formas de la condición humana.
De entrada puedo ver que aborda dos temas importante el ser y la existencia, puedo ver que le da mucha importancia a ser más que a la existencia. en parte creo que tiene mucha razón puesto que, para que haya existencia tiene que haber primero ser.
no se puede hablar de existencia si no hay ser.
Heidgeer va siemdo más claro en cuanto el ser ahí se refiere. este intermedio entre el mundo existente y lo ontológico. precede la existencia a la esencia de eso no cabe la menor duda, el ser es lo constitutivo del hombre y lo que le brinda la existencia
No dudo que Heidegger es muy seductor al argumentar en favor de la existencia sobre la esencia, pero la pregunta que queda en el aire es como puede algo existir sin antes o al mismo tiempo presuponer que es de tal o cual forma, como concebir que algo es sin que tenga esencia.
Atte. Ricardo
A mi sin embargo me llama la atención el ser en el mundo, en primera como un reforzamiento a la parte existencial del ser, sin embargo, tiene sus asegunes, pues donde queda su parte esencial, aquello que lo hace ser?
Aunque con el hecho de partir de la existencia, hace de su ontología un visión óntica que parte desde la misma realidad, sobre lo que es en una estructura determinada.
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