La comunidad, entendida como una integración de personas para entera salvaguarda de la vocación de cada una, es para el personalismo, una realidad, y por tanto un valor fundamental. Por esto una persona no puede ser tomada como medio por una colectividad o por cualquier otra persona, toda comunidad es en sí mismo una persona de personas y es condenable todo régimen que considere a las personas como objetos intercambiables.
La sociedad, es decir, el régimen legal, jurídico, social y económico tiene como misión asegurarles a las personas todo aquello que es necesario para reconocer en plena libertad espiritual su vocación y a liberarse de los conformismos.
Mi persona no es mi individuo. Se le llama individuo a la dispersión de la persona en la superficie de su vida y a la complacencia en perderse en ella, mi individuo es el gozo avaro de amor narcisista de mis singularidades, de toda abundancia preciosa que no interesa a nadie sino a mí. El individualismo ha cambiado la persona por una abstracción jurídica sin vinculaciones, sin entorno, intercambiable.
Mi persona sólo se encuentra dándose a la comunidad superior que llama e integra a las personas singulares. Los tres ejercicios esenciales de la formación de la persona son la meditación, en busca de la propia vocación; el compromiso, reconocimiento de su encarnación; la purificación, iniciación en la entrega sí y a la vida en los demás. El personalismo lucha contra el individualismo, es decir contra el régimen del anonimato, de la irresponsabilidad y de la dispersión, del egoísmo y de la guerra.
Una persona humana no debe ser el lobo de otra, sino el hermano, el prójimo, aun cuando sea el contrario en la lucha; si es persona, es digna, con eso solo, de respeto y reconocimiento.
Hoy, cuando las luchas son descarnadas y se pugna a toda costa por desprestigiar al enemigo, de destruirlo, el personalismo de Mounier bien puede ser una referencia para la revaloración de la lucha política.
Defiende el principio de la primacía del trabajo sobre el capital. Al respecto sostiene que el trabajo no es una mercancía, sino una actividad personal, esto es, libre e inteligente, pero que a su vez es obligación universal: quien no trabaje, y pueda hacerlo, que no coma. Es un derecho inalienable. "La propiedad más elemental -afirma- debe ser la propiedad del oficio".
2 comentarios:
quien no trabaje, y pueda hacerlo, que no coma. Es un derecho inalienable. "La propiedad más elemental -afirma- debe ser la propiedad del oficio". con lo anterior, propone algo como medio de intercambio para fungir como moneda, o cómo se reconoce el trabajo de cada persona.
buenas ideas acerca del trabajo, el derecho de las personas y otras cosas que pones acerca del personalismo. Me surgen dos duda ¿cuál es la radicalización del personalismo? ¿Cómo pasar del pensmiento filosófico (puesto que propone algo que me parece roductivo) a los práctico o Ético?
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