La filosofía es el arte de construir significados con el pensamiento

La filosofía es el arte de construir significados con el pensamiento
Rembrandt, Filósofo meditando

martes, 26 de agosto de 2008

Manuscritos Económico-filosófico

En esta primera parte Karl Marx nos habla de la enajenación del hombre en relación al trabajo. La enajenación en el capitalismo, dice que se da, como la relación del hombre con la religión, “cuanto más atributos de suyo son otorgados a Dios, menos le queda al hombre para si”. Así mismo pasa en la relación del hombre con el objeto de producción, el hombre entre más esfuerzo entrega a su trabajo, al objeto en producción, menos tiene para sí mismo, incluso se puede decir que en esta relación el hombre puede llegar a perder su identidad, porque en esta sociedad capitalista en que trabaja lo importante es el objeto producido y no el productor. El hombre pasa a segundo plano ya que está al servicio del mundo de los objetos, pasa a ser la servidumbre de este mundo y entre más produzca para éste, mayor será la importancia del mundo de los objetos que la importancia del hombre.
Esta pérdida de sí, también corresponde a que el trabajador entrega todo de si al objeto trabajado y cuanto más entregue al objeto, menos tendrá de suyo, en cuanto más engrandezca este mundo más se disminuye él.
Es tanta la enajenación del sujeto trabajador frente al objeto trabajado, que el sujeto debe ya su existencia física al objeto. Sin un objeto, el sujeto ya no tiene trabajo, ya no es un trabajador, ya no tiene para que trabajar y por lo tanto ya no tiene razón de ser en ese mundo del objeto. La grandeza que le da al objeto, le hace perder al sujeto su grandeza misma.
El sujeto al quedar enajenado, dice Marx, convierte lo humano en animal y lo animal en humano, ya que nada de lo que esta haciendo es suyo todo lo que hace es ajeno a su naturaleza y por lo mismo no le queda nada que gozar ya nada es suyo. Sólo le quédale comer, el dormir, etc., solo necesidades básicas, pero necesidades que también las pueden realizar los animales, de ahí que convierte lo humano en animal y lo animal en humano. Si es verdad que en la naturaleza del hombre está el crear, su enajenación consiste en crear concientemente pero no para si, crear más allá de lo que puede llegar a necesitar. Los animales también tienen, dice Marx, la capacidad de crear, pero crean lo que les es indispensable para poder sobrevivir, mientras que el hombre, el sujeto crea más allá de lo que puede llegar a necesitar y en ese proceso es en donde puede llegar a perderse de sí. El hombre en esta perdida de si no realiza nada que le es útil a el, sino que, lo que realiza lo hace para alguien más.
La enajenación que puede llegar a tener el hombre no sólo le afecta a el, sino que le afecta a los demás, ya que la enajenación que vive consigo mismo también lo vive con los demás hombres, al igual que los demás hombres lo viven con él. En esta enajenación vivida por los hombres es consecuencia del rol que desempeñe cada uno, ya que aunque todos están subordinados al trabajo, pero no todos en el mismo nivel. En consecuencia la enajenación, llega a afectar su cuerpo, su naturaleza externa, su vida mental y su vida humana.

3 comentarios:

atopías dijo...

prueba

Mario Olivera dijo...

En mi persona, los temas de las filosofías sociales siempre me causan una impresión, un sentimiento, y este no ha sido la excepción. Y esto porque dichas reflexiones siempre parten de experiencias tan cotidianas, pero a la vez tan enigmáticas en cuanto que generalmente pasan desapercibidas y cuando nos damos cuenta de ellas, nos impresionamos; "a la vez tan universales, pero a la vez tan íntimas", "a la vez tan abiertos, pero también tan secretos".
Este tema que trata Marx, me llama la atención, porque las distintas ideas que en ella se exponen, se manifiestan, repercuten en el pensamiento de otros pensadores modernos. Me viene a la mente Georges Bataille, que ha retomado, con un matiz particular, claro está, las ideas de Marx. Bataille de igual manera manifiesta que el trabajo ha hecho que el hombre se vuelva útil para sí, un objeto. Toda vez que en el mundo del trabajo los fines son relativos, pues son a un tiempo medios para otros fines; es decir, el hombre se convierte en un "elemento funcional de la cadena reproductora y todas sus acciones deben subordinarse a ella". Entonces creo que se podría hablar también de una enajenación en cuanto a que el trabajo y las propias fuerzas, por las que se lleva a cabo el trabajo, están subordinadas a otros fines futuros y no inmediatos ni absolutos; y esto con el fin de "perdurar en el tiempo", de trascender. Y es precisamente donde el hombre también ha perdido esa animalidad, esa animalidad que le confiere al hombre la búsqueda de los fines absolutos e inmanentes. Porque una de las características de la animalidad, y que el hombre ha perdido por el trabajo, es precisamente que las acciones presentes se subordinan a un fin lejano; en el animal en cambio, no hay búsqueda de trascendencia, los fines son inmediatos, absolutos y para sí, pues no hay miedo a la muerte ni búsqueda de un futuro mejor, solo se vive en un eterno presente, donde la vida continua sin interrupción...
Solo unos pequeños puntos, ojala y les sirva de algo... Una humilde aportación...

Vicman López dijo...

me parece muy interesante este tema y la verdad me cuestiona mucho por que me pregunto si en este tipo de sociedad el hombre puede "ser alguien", ¿donde queda la dignidad del hombre?