Yo y tú 2
Concretamente, en el pensamiento dialógico de Martin Buber, el mundo puede manifestarse al hombre de una doble manera, en función de la doble actitud que el hombre es capaz de adoptar frente al mundo. O bien como tú, o bien como ello. Esto significa que Buber plantea el tipo de relación yo-tú en el nivel de una superación del modelo trascendental de la intencionalidad, con el que se explicaría adecuadamente la relación yo-ello. Pues para Buber, el ámbito o lugar de esa relación yo-tú es el lenguaje, el cual no se halla en el hombre, sino que es el hombre quien se halla en el lenguaje. El lenguaje de la relación yo-tú es, esencialmente, un dirigir la palabra, un decir, mientras que el lenguaje de la relación yo-ello es un hablar sobre, un dicho. Por tanto, tú es aquel a quien se dirige la palabra y que puede ser otro, en sentido eminente, cuando soy yo quien le dirige la palabra, o puedo ser yo mismo cuando es a mí a quien otro dirige la palabra.
De lo que se trata, en todo caso, es de subrayar que, en la relación yo-tú, el yo vive una relación con algo irreductible a la condición de mero objeto de conocimiento y de uso, vive una relación con una presencia que es otra respecto al propio yo. Esto significa que la relación yo-tú es encuentro en el que el otro es un tú en sentido estructural como algo distinto de mí; y, por tanto, esta relación no es nunca un acontecimiento meramente subjetivo, ya que el yo no se representa al tú, sino que lo encuentra. Buber se refiere a esta relación como la esfera de la reciprocidad, entendiendo por tal la igualdad de estatuto del otro ante mí. Allí donde el sujeto percibe al otro como un objeto, no hay encuentro, ni puede haber reciprocidad como fundamento de la responsabilidad, en el sentido no solamente ético del término.
Pero hay más. El núcleo propio de la aportación de Buber estriba, no sólo en su reivindicación de una relación de interpelación (relación yo-tú irreductible a la relación sujeto-objeto y, por tanto, esencialmente distinta a la percepción asimilante de los otros y de lo otro en su naturaleza o en su esencia, que no aboca en último término a verdades u opiniones expresadas en forma de juicios, como la experiencia de cualquier clase de objeto), sino que esa relación yo-tú, descrita por oposición a lo que Buber designa como yo-ello, se afirma como relación originaria y fundamental respecto a relaciones de instrumentalización, de objetivación y de uso. O sea, originariedad de la sociabilidad, por oposición a la estructura sujeto-objeto, no siendo esta necesaria como fundamento de aquella.
La relación yo-tú es, para Buber, sobre todo una relación inmediata (es decir, sin intermediarios), y se caracteriza por tener lugar como presencia de ser a ser. Se entiende aquí por presente lo que persiste, no el instante matemático que sólo es un ahora. Por el contrario, en la relación yo-ello no cabe este presente, pues los objetos que el individuo conoce y utiliza están en el tiempo que pasa.
En esto radica la especificidad de lo humano y la razón de su diferencia frente a los demás seres: sólo para el hombre el mundo puede no ser el simple correlato necesario de unas necesidades vitales. Construir una totalidad puede equivaler, entonces, a realizar la unidad del mundo en el que el hombre está. Es, por tanto, mediante la relación con lo que está frente a mí en su entera presencia, y frente a lo cual yo mismo estoy presente con todo mi ser, como se articula el mundo como todo y como uno.
1 comentario:
Me llama la atención la forma en la que Buber aborda el tema del lenguaje , no únicamente como medio para establecer el diálogo y la relación entre un yo y un tu, sino también, como una estructura que a su vez constituye al hombre, lo cataloga y lo enmarca en un lugar y en un tiempo determinado, a mi parecer el lenguaje es aquello por lo cual uno puede representar lo que es el otro, y si aceptamos la influencia de Freud, en Buber, podemos decir entonces que el lenguaje es la toma de consciencia del ser del otro y de su realidad, que se expresa mediante el diálogo.
Publicar un comentario