El Ser y el tiempo. Martin Heidegger.
Primera edición, 1927.
Dedicatoria a Edmund Husserl.
Necesidad, estructura y preeminencia de la pregunta por el ser.
Prejuicios de la ontología antigua sobre la pregunta por el ser: 1.- El “ser” es el más universal de los conceptos. Esto quiere decir que es el más claro y no menesteroso de discusión. El concepto de “ser” es más bien el más oscuro. 2.- El concepto de “ser” es indefinible. La indefinibilidad del ser no dispensa de reiterar la pregunta que interroga por su sentido, sino que intima justamente a ello. 3.- El “ser” es el más comprensible de los conceptos. El hecho de que vivamos en cada caso ya en cierta comprensión del ser, prueba la fundamental necesidad de reiterar la pregunta que interroga por el ser.
Desarrollar la pregunta por el ser quiere decir, por ende, desarrollar de una buena vez y de manera suficiente la pregunta misma.
Nos movemos siempre en cierta comprensión del ser. Aquello de que se pregunta en la pregunta que se trata de desarrollar es el ser, aquello que determina a los entes en cuanto entes, aquello “sobre lo cual” los entes, son en cada caso ya comprendidos. El ser de los entes no “es” él mismo un ente.
“Dirigir la vista”, “comprender”, “elegir”, “acceso” son modos de conducirse constitutivos del preguntar, y por tanto, ellos mismos modos de ser de un determinado ente, de aquel ente que somos en cada caso nosotros mismos, lo que preguntamos. Este ente que somos en cada caso nosotros mismos y que tiene entre otros rasgos la “posibilidad de ser”, del preguntar, lo designamos con el término “ser ahí”.
Las ciencias tienen, en cuanto modos de conducirse al hombre, la forma de ser de este ente. Este ente lo designamos con el término “ser ahí”. La investigación científica no es la única ni la más inmediata forma de ser posible de ser de este ente.
La comprensión del ser es ella misma una “determinación de ser” del “ser ahí”. Lo ónticamente señalado del “ser ahí” reside en que éste es ontológico. El ser mismo relativamente al cual puede conducirse y se conduce siempre de alguna manera el “ser ahí”, lo llamamos “existencia”.
Las ciencias son modos de ser del “ser ahí” en que éste se conduce relativamente a entes que no necesita ser el mismo. Al “ser ahí” es esencialmente inherente esto: ser en un mundo. El “ser ahí” tiene una múltiple preeminencia sobre todos los demás entes. La primera preeminencia es óntica: este ente es, en su ser, determinado por la existencia. La segunda preeminencia es ontológica: en razón de su ser determinado por la existencia, es el “ser ahí” en si mismo “ontológico”. La tercera preeminencia consiste en ser la condición óntico-ontológica de la posibilidad de todas las ontologías. El “ser ahí” es aquel a que se debe preguntar ontológicamente con anterioridad a todos los demás entes.
El “ser ahí” funciona como el ente al que hay que preguntar sobre su ser con fundamental anterioridad.
El “ser ahí” es ónticamente “lo más cercano” a él mismo, ontológicamente lo más lejano, pero, sin embargo, preontológicamente no extraño.
pp.1-50
3 comentarios:
Heidegger.
dice que el ser no es una parte obscura.
trata de actualizar lo que se habia olvidado de la filosofia (ontologia)
LA verdad me aprece realmente importante este ser ahí que es la mediación entre el mundo divino y el terrestre, creo que es un texto complicado, pero que heidegger va a tratar de ampliar la visión de las personas en cuanto a la realidad que están viviendo
LA verdad me aprece realmente importante este ser ahí que es la mediación entre el mundo divino y el terrestre, creo que es un texto complicado, pero que heidegger va a tratar de ampliar la visión de las personas en cuanto a la realidad que están viviendo
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