La filosofía es el arte de construir significados con el pensamiento

La filosofía es el arte de construir significados con el pensamiento
Rembrandt, Filósofo meditando

martes, 9 de septiembre de 2008

La vida privada. Emmanuel Mounier


La vida privada es el campo de ensayo de nuestra libertad, la zona de prueba donde toda convicción, ideología, y toda pretensión debe atravesar la experiencia de la debilidad y despojarse de la mentira, el verdadero lugar donde se forja en las comunidades elementales el sentido de la responsabilidad.

La mujer también es persona, pero ha permanecido fuera de la historia, su situación moral es complicada, pues parece que se les ha imposibilitado hacer o vivir su propia vida. Se desarrollan en mundo lleno de misterios, de temores, de tabúes reservados para ellas. Están instaladas en la sumisión.
Algunas llegan a escaparse en el momento preciso hacia un destino personal elegido y amado. Necesitan dejar de ser mercancía para el desarrollo de los asuntos familiares. Sin embargo, se cree que la mujer, al elevar su dignidad, habrá conquistado se parte en la vida publica, encontrará en sí misma los valores primeros de un humanismo integral.

De la familia celular a la familia comunitaria.

Una sociedad ligada por el simple azar del nacimiento, medio artesana, que por su mezcla de hijos y adultos es rebelde a toda sistematización, debe resultar irritante a la razón pura. Por el contrario, una civilización mas sensible a los valores de la persona que a los de la razón geométrica ve en la institución familiar una adquisición definitiva, el medio humano óptimo para la formación de la persona.
La familia está encarnada como la persona: en una función biológica, en unos marcos sociales, en una ciudad. No es, pues, únicamente un grupo accidental de individuos o incluso de personas. Debe ser una comunidad dirigida hacia la realización mutua de cada uno. Esta comunidad de personas no es automática ni infalible. Es un compromiso que hay que fecundar a condición de tender a ella con todo su esfuerzo, de irradiar la gracia y sólo a condición de que la familia pueda ser llamada sociedad espiritual.

Llamada a su misión de persona, la mujer casada no puede ser ya en la familia el simple instrumento o el reflejo pasivo de su marido. Es necesario que la mujer casada tenga un saber remunerador, con el cual no sólo gana una autonomía material, sino que el trabajo también le ayudaría para la formación y el equilibrio de su persona. Tomando la premisa de que la ociosidad es la madre de todos los vicios, no hay razón para que la mujer no se libre de esta ley común. Un trabajo de medio o un cuarto de jornada le permiten a la mujer tener un contacto con el exterior. Esto puede afectar el autoritarismo masculino que rige aun nuestra vida familiar, pero no la verdadera autoridad, y la familia, comunidad de personas, comenzará a distanciarse de las formas inferiores de asociación.

En la persona del niño, su educación es un aprendizaje de la libertad mediante una colaboración de la tutela y de sus poderes espontáneos. El niño, al igual que la mujer, no es un instrumento de la continuidad social o comercial de la familia o de las voluntades que ésta se forma a su respecto. La familia no tiene otra misión que la de tutora de su vocación. Es la etapa donde se puede enseñar y preservar al hombre antes de que haya desaprendido la libertad, la gratuidad, el abandono, para evitar el aburguesamiento o el conformismo.

Una familia vive en un régimen vivo, en unas condiciones económicas humanas fecundas por naturaleza. La familia es una comunidad natural de personas, es superior al Estado, sin embargo, está limitada por el Estado.

2 comentarios:

Mario Olivera dijo...

Me parece importante el pensamiento de Mounier en cuanto a la consideración de la mujer (casada) como artífice de su persona, en el hecho de que también tiene ese "derecho" de tener un contacto con el exterior, logrando así una formación y un equilibrio para su misma persona, a lo cuál está llamado y tiene derecho. Y esto ciertamente, con el fin de procurar la realización mutua de los miembros de la familia.

víctor guerrero dijo...

Emmanuel Mounier al especificar que la mujer vive en la sumisión aún dentro del ámbito familiar, donde de por sí su situación moral es complicada, ¿qué propone Mounier para que la mujer logre elevar su dignidad, y si será posible lograrlo dentro del mismo ámbito familiar?